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La reciente noticia sobre el encarecimiento de la factura en 80 millones a causa de una ineficiente gestión política se suma al ya de por sí elevado coste del recibo de la luz, que ya ha ascendido su coste un 85% en los últimos 15 años, tal y como denuncia la asociación de consumidores Facua. Últimamente sólo se habla de minimización del gasto energético y de aumento de hermeticidad pero,, ¿hemos olvidado la salud de las personas? Para reducir los costes energéticos hemos de tener en cuenta diversos factores:

Soluciones pasivas:

Existen maneras pasivas y activas para ahorrar energía. En primer lugar deben ir las pasivas. Uno de los aspectos que más se están implementado últimamente son la reducción de puentes térmicos, es decir, garantizar la correcta continuidad térmica de la envolvente para asegurar que no se realiza intercambio térmico entre interior y exterior. Esto se consigue normalmente con diseños constructivos adecuados, elección de carpinterías estancas, aumento del aislamiento térmico… Pero el aislamiento no lo es todo. En determinados climas, la inercia térmica puede ser una solución óptima en las cuatro estaciones. Por lo tanto, lo importante es mejorar la capacidad bioclimática de la envolvente del edificio.

Por otro lado hemos de revisar nuestras acciones, intentando reducir la demanda siendo justos poniendo lavadoras, secadoras… ser sostenible significa ser consciente y adaptar nuestras pautas de vida a una demanda energética reducida.

Una vez implementadas  estas estrategias pasivas, se deben promover las fuentes de energía renovables, como por ejemplo la fotovoltaica, aerotermia, geotermia, biomasa… todas tienen sus pros y contras y se debe encontrar la más adecuada a cada tipología, ubicación y consumo.

Eficiencia energética y salud

Pero hay más aspectos que pueden ayudar, como por ejemplo elegir el tipo de sistema de climatización, que no sólo atempere el aire sino que también lo haga con los cuerpos, para lo cual se necesita elegir materiales con mucha inercia térmica, higroscópicos y no plastificados como acabados superficiales del ambiente interior. También se deben colocar filtros solares en las abertura de fachada, de manera que permitan regular la cantidad de radiación solar que incide en el interior. Y cómo no,  recordar que en invierno debemos ir abrigados y en verano no.

En resumen. ¿Es necesaria la eficiencia energética en una casa? Sí, pero no se puede obviar la salud de las personas. Se deben estudiar los pros y contras de cada opción para aumentar la eficiencia sin que eso suponga un deterioro en la calidad del ambiente interior, y por lo tanto mejorar la salud y el confort de los usuarios.

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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