Aunque el Código Técnico de la Edificación (CTE) incluye pautas para el diseño acústico, a menudo no se explora su potencial. Seamos sinceros, nos limitamos a cumplir con los requisitos mínimos establecidos en el Documento Básico de Protección Frente al Ruido (DB HR), sin enfocarnos en otras características del diseño que podrían mejorar las necesidades acústicas. Te propongo que nos familiaricemos con aspectos específicos del diseño acústico para tener la oportunidad de elevar la calidad del ambiente interior de manera significativa.
Esto no quita que evidentemente podamos integrar a especialistas en acústica arquitectónica en nuestros proyectos, aspecto que todavía enriquecería más esta aproximación. Podemos empezar por conocer en más detalle algunas cuestiones básicas que su adecuado abordaje durante el proceso de diseño y construcción de un edificio.

Y es que realmente el ruido tiene un gran impacto sobre la salud de las personas. Según la AEMA (Agencia Europea del Medio Ambiente), la exposición prolongada al ruido ambiental causa 12.000 muertes prematuras y contribuye a 48.000 nuevos casos de cardiopatía isquémica al año.
¿Qué es la contaminación acústica?
Es la presencia ambiental de ruidos o vibraciones que implican molestia, riesgo o daño para las personas (o para el desarrollo de sus actividades) y/o sobre el medio ambiente. La exposición prolongada a niveles altos de ruido o un ruido constante genera diversos efectos adversos sobre nuestra salud:
- Impacto en la salud física: pérdida de audición, trastornos del sueño, aumento del estrés, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, trastornos del sistema nervioso y dolores de cabeza crónicos.
- Impacto en la salud mental: estrés, ansiedad, irritabilidad, fatiga y dificultades de concentración, lo que afecta negativamente la salud mental y el bienestar emocional de las personas que están expuestas a él.
- Interferencia con la comunicación: dificulta la comunicación verbal y limita la comunicación entre las personas, pudiendo llevar a malentendidos, conflictos y problemas de relación.
- Efectos en el rendimiento escolar y laboral: peor rendimiento académico en estudiantes y productividad de trabajadores, ya que dificulta la concentración y el aprendizaje, aumentando el riesgo de accidentes y los errores.
- Impactos socioeconómicos: en la mayoría de los casos los barrios más pobres tienen espacios públicos más ruidoso, y tipologías edificatorias con mayor transmisión de ruidos. Por lo tanto, las personas con menores recursos económicos son las que más pueden padecer estos problemas.
- Impacto en la calidad de vida: ya que interfiere en actividades cotidianas como el descanso, la relajación, el ocio y el disfrute del entorno natural.
- Impacto en la fauna: La contaminación acústica perturba el comportamiento, la reproducción y la supervivencia de la vida silvestre, especialmente en áreas naturales sensibles. Por ejemplo, abandono de hábitats, desplazamiento de especies y cambios en la dinámica de las poblaciones animales.
- Daños a la propiedad: El ruido también puede causar daños estructurales a edificios y propiedades, así como depreciación del valor del immueble.
- Problemas sociales: Genera conflictos entre vecinos, comunidades y distintos grupos de interés, especialmente cuando hay discrepancias sobre el origen y la gestión del ruido.
Estos efectos pueden ser muy diversos y variados, ya que cada persona tiene umbrales de tolerancia distintos, y además puede unirse a otros factores de estrés ambiental. Por lo tanto, se hace imprescindible mejorar las condiciones acústicas del diseño arquitectónico para reducir y evitar todos estos impactos.
Cómo afrontar un diseño acústico
Un diseño acústico empieza en los primeros esbozos del proyecto, detectando cuáles son las zonas más ruidosas del emplazamiento o del propio edificio, y distribuyendo los espacios con esa información. Evidentemente, hay que combinar estas decisiones con la bioclimática, asoleo, vistas y otros condicionantes del entorno y de proyecto. Pero la simple consideración de esta variable puede requerir cambios o ajustes en el anteproyecto, considerando especialmente las zonas de descanso o aquellas en las que se requiera mayor concentración y atención.
Se recomienda un máximo de 25dB durante la noche, y 35dB por el día, siendo recomendable minimizar la contaminación acústica en cualquier circunstancia. Pero atención, no es tan fácil reducir el ruido: el sonido no suma de manera lineal, sino logarítmica: el doble de ruido suma 3dB. Esto significa que bajar 3dB supone reducir o atenuar la mitad de ruido o sonido.
Para atenuar o controlar el ruido, es crucial entender si está generado en la misma estancia (por lo tanto, necesitamos acondicionar bien ese espacio), o si se relaciona con un espacio exterior o en espacio adyacente (para el que tendremos que trabajar con aislamiento aéreo o corpóreo). Las soluciones para ambas estrategias son muy distintas!!
Acondicionamiento acústico
Se trata de diseñar los interiores a través de formas y materiales que consiguen unas condiciones acústicas adecuadas al uso. Principalmente se trabajan con dos factores:
- tiempo de reverberación. es el tiempo que tarda un sonido en reducirse 60dB. En exteriores la onda sonora suele propagarse de manera directa cuando no hay rebotes, y por lo tanto reverberación suele ser muy baja. En cambio, en espacios cerrados suele haber reflexiones del sonido al producirse rebotes sobre paramentos verticales y horizontales. Estas reflexiones pueden ser cortas (por ejemplo, de 0,5 segundos en un espacio pequeño) o de hasta 6 segundos o más en iglesias o salas muy grandes. Depende del uso, puede convenir mayor o menor reverberación, y se puede trabajar desde el diseño de la forma a la elección de materiales con propiedades de absorción acústica. En un restaurante en el que no puedes casi ni hablar, hay mucha reverberación y falta absorción acústica.
- Absorción del sonido: Cuando una onda sonora incide sobre una superficie, una parte de su energía es absorbida por la misma y otra se refleja. Hay paramentos que reflejan mucho la onda sonora, como por ejemplo una pared de piedra, teniendo valores de absorción cercanos a 0 (onda acústica totalmente reflejada). Otros paramentos, como por ejemplo los revestimientos de fibras, tienen gran capacidad de absorción, con valores cercanos a 1 (totalmente absorbente). Si estos materiales absorbentes se colocan con una cavidad detrás (dejando una cámara de aire), incluso pueden mejorar su absorción. Algunos materiales con buena absorción acústica son muchas fibras naturales, como la de madera, algodón reciclado, celulosa proyectada, textiles y algo también el corcho.
Será conveniente por lo tanto conocer la capacidad de absorción de los materiales para adecuar el tiempo de reverberación y conseguir un buen condicionamiento acústico. Esta aportación debe ser homogénea en toda la estancia para que funcione bien globalmente. Por eso se suele implementar en techos, ya que es donde más superficie disponible suele haber y se puede tratar todo el espacio de manera homogénea.
Aislamiento acústico
En este caso el objetivo es conseguir que el sonido generado en un lugar no traspase a otro lugar o estancia. Sus valores sí están definidos en el CTE. Para alcanzar estos parámetros, se utilizan las propiedades físicas de los materiales de construcción. Pero antes, debo saber que tipo de ruido quiero aislar:
- Ruido aéreo: transmitido a través del aire
- Ruido de impacto: transmitido parcialmente por aire pero mayoritariamente a través de la estructura o de materiales sólidos, es decir, a través de la masa de los materiales.
Para minimizar el ruido aéreo puedo reducir la intensidad de la fuente de emisión, poner más distancia, separar con materiales con gran masa o muy elásticos (situando obstáculos de materiales aislantes absorbentes) y garantizar la hermeticidad de la construcción y sus juntas. Los materiales con masa son buenos aislantes acústicos a ruido aéreo: la cerámica, la tierra, las placas de arcilla… Si se opta por soluciones con capas, se pueden implementar membranas de barrera acústica, hechas de materiales densos y flexibles, como el caucho.
Para reducir la transmisión de ruido de impacto debo evitar o aislar la fuente sonora o aislar los materiales mediante juntas de discontinuidad elásticas para evitar la transmisión del sonido entre distintos materiales. Especialmente es importante en forjados. Esas juntas de discontinuidad las puedo encontrar en materiales de fibras (algodón reciclado, corcho, fibra de coco) o también en morteros ligeros de arena o gravas. Es ideal colocar estos materiales antes de llegar a la masa del forjado para evitar que el sonido pueda transmitirse por él.
Conviene pedir datos y ensayos a los fabricantes de materiales para valorar y calcular todas las variables acústicas, pero también hemos de entender que habrá diferencias entre los valores de cálculo y la ejecución real. Es importante recalcar que tan importante es diseñar bien estas soluciones, como controlar su correcta ejecución.
Control del ruido
En los edificios pueden aparecer muchas fuentes de origen de ruido en los sistemas de instalaciones. Es importante seleccionar aparatos silenciosos, dimensionar correctamente la presión (caudal) del agua en relación al diámetro del tubo, aislar las tuberías o los aparatos que puedan producir sonido corpóreo (calderas, tuberías… incluso tuberías si van empotradas, bañeras y platos de ducha) mediante materiales elásticos. Otra medida es distribuir el espacio de manera que las zonas de aguas queden alejadas de los dormitorios o despachos, para evitar la llegada de ruidos de descarga…
Espacio público
También debemos aplicar una reducción de la contaminación acústica en el espacio público para crear entornos más saludables, agradables y habitables para los ciudadanos. Algunas estrategias son:
- Aumento de zonas verdes: La vegetación tiene un efecto absorbente del sonido y reduce la propagación del ruido. Árboles, arbustos y plantas actúan como barreras naturales, amortiguando el sonido del tráfico y otras fuentes de ruido urbano.
- Peatonalización de calles: Toda ayuda que reduce el tráfico vehicular disminuye el ruido asociado a él. Además, el diseño de calles peatonales puede incorporar materiales de pavimentación que absorban el sonido en lugar de reflejarlo.
- Muros y barreras acústicas: Pueden bloquear el ruido del tráfico y otras fuentes de sonido no deseado. Estas barreras pueden construirse utilizando materiales específicos diseñados para absorber o reflejar el sonido.
- Fuentes de agua: estanques u otros elementos acuáticos contribuyen a enmascarar el ruido del tráfico y crear un ambiente más relajante y agradable.
- Diseño urbano consciente: Planificación de zonas residenciales, comerciales o de otros usos de manera estratégica para ayudar a reducir la exposición al ruido en áreas sensibles, como parques y zonas de recreo.
- Materiales de construcción adecuados: que absorban el sonido en lugar de reflejarlo, como pavimentos porosos y revestimientos acústicos.
- Alternativas al transporte motorizado: Fomentando el uso de transporte público, bicicletas y peatones en lugar de vehículos motorizados, además de disminuir las emisiones de gases contaminantes

Todas estas estrategias deben implementarse con equidad. Y es que un diseño arquitectónico consciente de la acústica es esencial para crear entornos urbanos y edificatorios más saludables y habitables. Integrar elementos como la vegetación, pensar dónde se produce el ruido y cómo evitarlo, usar los materiales de construcción adecuados… diversas estrategias ayudan a reducir la contaminación acústica y mejorar la calidad de vida de las personas. Al adoptar un enfoque multidisciplinario y considerar la acústica desde las etapas iniciales de diseño, las arquitectas podemos contribuir significativamente a la creación de espacios más tranquilos, confortables y saludables.
