El paso de la DANA por la Comunidad Valenciana y ha sido devastador. No voy a hablar de todo lo que se podría haber hecho para evitar esta situación. Me voy a centrar en lo que podemos hacer ahora, enumerando los aspectos más urgentes sobre los que se debe actuar para mitigar los riesgos biológicos y ecosistémicos inmediatos. Por otro lado, este hecho catastrófico debe evidenciar algo que hace tiempo que unos cuantos defendemos: un cambio estructural en la planificación territorial y urbanística, transformando las ciudades en espacios más resilientes y preparados para enfrentar fenómenos como olas de calor, lluvias torrenciales u otros eventos climáticos extremos, que serán cada vez más comunes.
Actuaciones inmediatas
Bajo mi punto de vista, ahora se debe actuar con urgencia en diversas estrategias:
Control de la Contaminación Química y Biológica
- Las inundaciones han arrastrado desechos industriales, aguas residuales y productos químicos de la agricultura y la industria. Actualmente tanto el suelo como el agua están contaminados. Es fundamental que las labores de limpieza se hagan protegiendo a las personas que están trabajando en la zona, y también se deben realizar análisis exhaustivos para establecer protocolos de limpieza y descontaminación.
- Se debe realizar una diagnosis para localizar las zonas del territorio más contaminadas y bloquearlas. Se puede evitar o reducir la dispersión de sustancias tóxicas mediante barreras temporales, filtros y tratamiento adecuado de las aguas estancadas.
- También la contaminación puede ser biológica. Por un lado, todavía se desconocen las vidas que se han perdido en la tragedia, y por lo tanto los seres vivos (también animales) que pueden estar descomponiéndose bajo el lodo. Pero las bacterias, virus y demás microoganismos también aumentarán por la presencia de humedad en los interiores de los edificios, y esto tiene efectos sobre la salud a largo plazo. Es crucial por lo tanto evitar la propagación de contaminación biológica en el interior de los edificios, implementado criterios de rehabilitación que reduzcan la exposición a agentes biológicos (micotoxinas).
- Atención también con la posible presencia de gases de combustión en interiores, debido a un mal funcionamiento de las instalaciones.

Atención Psicológica para la Comunidad
- Muchas personas han perdido sus casas, lugares de trabajo, escuelas… esta catástrofe afectará emocionalmente a muchas vidas, especialmente niños y adolescentes. Es necesario ofrecer servicios de atención psicológica, con especial atención a familias y personas mayores, para ayudarles a gestionar el trauma.
- Se deben establecer puntos de encuentro y asesoría donde los afectados puedan recibir no solo apoyo psicológico, sino también orientación práctica sobre cómo manejar la situación y reconstruir sus vidas. Desde el Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, se ha habilitado una plataforma para prestar voluntariado en este proceso.
Evaluación de Infraestructura y Riesgos de Colapso
- Debemos asegurar que no exista riesgo de colapso debido a la acumulación de agua o erosión en edificios de viviendas, terciario, garajes… así como red viaria y demás elementos urbanos y territoriales. Esta diagnosis debe empezar cuanto antes para priorizar las actuaciones de consolidación.
- En aquellos lugares más afectados o en infraestructuras esenciales se deben colocar refuerzos temporales que garanticen su su sustentabilidad y seguridad.
- También se deben asegurar las infraestructuras eléctricas para evitar electrocuciones.
Enfermedades asociadas a la DANA que se pueden mitigar desde el urbanismo y la edificación

En otros lugares donde se han producido DANAS, se ha observado un aumento en la incidencia de enfermedades infecciosas, especialmente gastroenteritis, y problemas respiratorios derivados de la exposición a aguas contaminadas.
También el moho, levaduras, bacterias y microorganismos que van a quedar acumulados en los edificios tras la alta presencia de humedad son factores de riesgo, tanto para el sistema respiratorio como inmunitario.
El polvo en suspensión generado por los lodos secos se también se va a mantener en el ambiente durante mucho tiempo, pudiendo generar problemas respiratorios.
El agua estancada puede hacer aumentar los insectos en la zona, proliferando la posibilidad de picaduras y aumentado vectores de enfermedad transmisibles. Se debe controlar el ecosistema resultante para mantenerlo en equilibrio.
También esta situación hace aumentar el estrés y ansiedad, particularmente entre los niños, quienes se enfrentan a condiciones de insalubridad y desplazamiento. La intervención en edificios y espacios públicos se debe acompañar de un empoderamiento de las personas usuarias, explicando los mecanismos de diseño implementados que garantizar su seguridad y salubridad. Este hecho les puede hacer rebajar el estrés y la ansiedad, sintiéndose de nuevo seguros.
La población infantil es especialmente vulnerable a padecer todos estos problemas, por la tanto se la debe proteger de manera especial.
Por lo tanto, la mejor manera de intervenir en la rehabilitación de los edificios afectados es implementando criterios de bioconstrucción. Estos principios conllevan una mayor salubridad a los edificios y al entorno, además de simplificar las necesidades de habitabilidad a los aspectos prioritarios que garantizan un ambiente seguro y saludable.
Cómo implementar un urbanismo resiliente desde las Nature Based Solutions
Prever y mitigar los desastres naturales provocados por eventos meteorológicos extremos, como una DANA, es clave en un contexto de cambio climático. Las Nature-Based Solutions (NBS) o soluciones basadas en la naturaleza ofrecen enfoques que nunca debería haber dejado de lado el planeamiento urbano, y que ahora debemos integrar con efectividad. Estas soluciones no solo hacen las ciudades más resilientes, sino también menos contaminadas, y más amables, mejorando la calidad de vida de las personas. Debemos entender la ciudad como un gran ecosistema en un territorio, e intentar controlar los elementos naturales de manera pasiva e integrada.
Aquí te detallo algunos aspectos clave:
Gestión del ciclo hídrico urbano. El manejo adecuado del agua es fundamental para prevenir inundaciones, especialmente en el caso de una DANA, que genera lluvias intensas en poco tiempo. Algunas soluciones incluyen:
- Infraestructura verde: Creación de áreas de vegetación, como parques urbanos y jardines verticales, que retienen agua y disminuyen la velocidad de escorrentía. Estas infraestructuras permiten que el agua de lluvia se infiltre gradualmente en el suelo, recargando los acuíferos y evitando desbordes en el sistema de alcantarillado.
- Sistemas de drenaje sostenible (SUDS): Implementación de sistemas de drenaje urbanos sostenibles, como estanques de retención, bioswales (zanjas vegetadas) y pavimentos permeables, que manejan el agua de lluvia de manera natural. Estos sistemas retienen y filtran el agua antes de liberarla, reduciendo el riesgo de inundaciones.
Restauración de humedales y riberas naturales. Los humedales y las riberas de ríos actúan como esponjas naturales que retienen agua en períodos de lluvias intensas y la liberan gradualmente. La restauración de estos ecosistemas ayuda a regular el flujo del agua y a mitigar inundaciones en zonas urbanas cercanas.
- Humedales urbanos: Se deben reconocer estos humedales en áreas periurbanas para protegerlos y restaurarlos, permitiendo que funcionen como sistemas de absorción y regulación del agua.
- Renaturalización de ríos: Por supuesto, los cauces de los ríos son sagrados. Debemos recuperar las riberas y meandros naturales de los ríos urbanos, eliminando canalizaciones artificiales que aceleran el flujo y pueden generar inundaciones aguas abajo.
Desarrollo de áreas verdes y bosques urbanos. La vegetación urbana y periurbana tiene infinitos beneficios de los que ya os he hablado otras veces: minimiza el efecto isla de calor, reduce la temperatura en las ciudades, mejora la calidad del aire, retiene carbono y protege contra el viento… Pero además, ayuda a absorber el agua de lluvia y a reducir la escorrentía en tormentas y aguas torrenciales. Así que debemos aumentar la presencia de parques y bosques urbanos; de grandes áreas verdes que no sólo mejoran la infiltración del agua, sino que contribuyen a una regulación térmica (también asociada a una alta mortalidad en verano). La vegetación también puede integrarse en cubiertas verdes, que hace retener el agua de lluvia, además de mejorar el aislamiento térmico y reducir la contaminación.
Planeamiento urbano integrado con la naturaleza. No podemos seguir pensando en asfaltar para poner coches. Debemos incorporar soluciones naturales desde el principio en el planeamiento urbano. Primero va el verde, el ciclo del agua, la regulación térmica… y luego todo lo demás. Una zonificación adaptativa pueden identificar áreas de riesgo de inundación o de acumulación de agua y mantenerlas libres de construcciones permanentes, utilizándolas para parques, humedales o áreas recreativas. También el diseño de corredores de vegetación para que los flujos de agua y aire circulen naturalmente. Esto no solo mejora la calidad del aire, sino que también permite que la biodiversidad prospere en entornos urbanos.
El éxito de estas soluciones depende de una buena educación y de sistemas de monitoreo que permitan anticipar y reducir el impacto de los fenómenos meteorológicos adversos. Se debe distribuir una red de sensores ambientales para monitorear el flujo de agua, niveles de contaminación y temperatura, que permitan alertar a las comunidades de riesgos inminentes y planificar respuestas rápidas. También se debe involucrar a la comunidad en una educación ambiental que priorice la conservación y gestión de estos espacios naturales urbanos, y en general de aspectos medioambientales.


