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Hoy vamos a decir las cosas por su nombre. Los plásticos son sustancias que nos han aportando grandes ventajas, es cierto. La gran ductilidad en general de este material ha permitido la aparición de múltiples productos, facilitando muchos procesos, especialmente en el sector de la construcción. Pero también hemos de ser conscientes de sus consecuencias:

El plástico no es circular

El plástico proviene del petróleo. Así que por un lado se basa en un producto no circular de energía fósil. Podemos inventarnos estrategias para justificar su reciclabilidad y de esa manera darle más usos, pero nunca tendrá un grado de circularidad cerrado. Personalmente, no me interesa tanto el hecho de que no tenga un ciclo de vida cerrado, sino de que en todos los procesos de manipulación se liberen sustancias tóxicas.

Ingredientes tóxicos

Las sustancias plásticas están compuestas por muchos ingredientes, siendo muchos de ellos reconocidos tóxicos ambientales.  Por ejemplo, uno de los aditivos que aportan flexibilidad y maleabilidad son los ftalatos (te enlazo link para que veas que dice de ellos la propia ECHA- Agencia Europea de Productos Químicos). Estas sustancias permiten mejorar la plasticidad y ductilidad del material., pero a la vez están reconocidos como cancerígenos y mutágenos desde hace décadas. Y si esto no era poco, otro problema asociado es que en muchos procesos de fabricación de plástico se emiten dioxinas y furanos. Estas sustancias químicas también son reconocidos cancerígenos y mutágenos. Puedes encontrar infinitud de estudios que relacionan su afectación sobre la salud, yo te adjunto algunos de ellos:

Disruptores endocrinos y función tiroidea

¿Son tóxicos los plásticos? 

Toxicología de las dioxinas y su impacto en la salud humana

Residuos bioacumulativos

El plástico como residuo no ha estado bien gestionado y en la actualidad se puede encontrar en cualquier zona del planeta: mares y océanos (las famosas islas de plástico), vertederos, bosques…Nos quedamos aparentemente tranquilos al tirar lo envases al contenedor amarillo (aunque no todas las personas lo hacen), pero realmente la gestión de todos los residuos plásticos es ingente. En construcción, estos residuos se gestionan prácticamente unidos a todos los demás, dificultando su posible reclabilidad (aunque insisto, no es la solución).

Micro y nano plásticos

El problema de esa cantidad de plástico vertida en entornos naturales no es sólo la percepción de “basura”, sino que todo plástico, en su desgaste, se disgrega en micro y nanoplásticos.

Estas sustancias tan pequeñas entran en los procesos fisiológicos de los seres vivos, aportando disfunciones endocrinas. Según un estudio de la Universidad de Newcastle promovido por la WWF, cada semana comemos el equivalente a una tarjeta de crédito de plástico. Esto tiene efectos directos sobre nuestro sistema endocrino, ya que muchos plásticos tienen capacidad alteradora hormonal. Y cada vez hay más enfermedades relacionadas con problemas hormonales: problemas de fertilidad, alteraciones tiroideas….

En este otro reciente estudio publicado en el The New England Journal of Medicine, se muestra el incremento de riesgo en la salud cardiovascular en los pacientes con microplásticos hallados en las placas de la arteria carótida, situada en el cuello. Por lo tanto, ya se atribuye el aumento de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares a una presencia de microplásticos en sangre.

Ejemplos de reciclaje de plástico

Creo que podemos inventarnos múltiples fórmulas para reciclar el plástico, pero el problema lo seguimos teniendo al continuar con su manipulación. Por poner un ejemplo: la solución de transformar botellas PET en tejido puede parecer sostenible al estar reciclando un residuo, pero esa manipulación y el hecho de seguir dándole uso al material hace aumente la proliferación de su toxicidad. Cada vez que lavas esa camiseta fabricada con PET, estás vertiendo micro y nano plásticos en el agua residual, que van al mar y entran en contacto con cualquier ser vivo. Estos micro y nano plásticos no se eliminan de la cadena trófica, haciendo que su potencial bioacumulativo vuelva a nosotros. Es decir, un trozo de la camiseta PET que lavas, acabarás comiéndotela de aquí un tiempo.

Y hablo de una camiseta porque es más entendible, pero podemos decir lo mismo de un pavimento sintético, un acabado vinílico o una pintura plástica. Recientemente nos lo recordaba el Dr. Nicolás Olea en esta noticia donde precisamente habla de la importancia de elegir materiales de construcción que reduzcan el contacto con plásticos. Y es que de hecho, otro estudio vincula las pinturas de los edificios como  generadoras del 4% de los microplásticos encontrados en agua, suelo y residuos.

La evidencia es clara: hay que pasar a la acción

Y es que la evidencia científica que hay en relación a los efectos de los plásticos es abrumadora.  Así que sabiendo todas estas consecuencias, reduzcamos su uso!! A través del diseño arquitectónico podemos sustituir muchísimos materiales por alternativas que no contienen plástico. Yo estaré encantada de asesorarte en encontrar esas alternativas!!

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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