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El desastre de los vertidos plásticos en Galicia evidencia la poca información que en general se tiene sobre este material y todos sus aditivos, entre ellos los ftalatos.

Los ftalatos son aditivos que aportan flexibilidad a los plásticos. Se utilizan en una gama amplia de productos de consumo (tuberías, revestimientos de vinilo, PVC, aislamientos, cristales de seguridad, componentes de automóviles, aceites lubricantes, detergentes, embalajes de alimentos, adhesivos, pinturas, tintas de impresión, selladores, productos sanitarios como bolsas para el almacenaje de sangre, tubos, catéteres, productos farmacéuticos, calzado, cables eléctricos, artículos de papelería, esmalte de uñas, espuma para el cabello, jabones, champús, perfumes, cremas hidratantes y, hasta hace poco tiempo, juguetes) y, por lo tanto, su presencia en el entorno es omnipresente. Al disiparse, los podemos encontrar en los alimentos, el medio ambiente de espacios interiores y el contacto directo con materiales plásticos que contengan ftalatos.

Los ftalatos son contaminantes ambientales omnipresentes. Su exposición es motivo de preocupación, dado que muchos estudios los relacionan con efectos sobre la reproducción y el desarrollo (menor fertilidad, toxicidad reproductiva y toxicidad testicular), el sistema hormonal e inmunitario o daños en el hígado. Y el problema es que actualmente se encuentran en varios fluidos humanos, como la orina, la sangre e, incluso, la leche materna.

Desde hace años el Reach ha categorizado los cuatro tipos de ftalatos más comunes -DEHP, DBP y BBP y DIBP- como disruptores endocrinos con efectos sobre la salud humana y, en el caso del DEHP, también sobre el medio ambiente, por lo cual también están incluidas en la lista de sustancias extremadamente preocupantes (SVHC). En 2018 se aprobó una nueva propuesta de restricción para la fabricación, comercialización y uso de estos cuatro ftalatos y se sigue acortando el cerco.

Por lo tanto, es más que evidente su gran repercusión medioambiental y sobre la salud humana, y por eso es urgente evitar la proliferación de estas bolitas de plástico por las playas y mares de Galicia, ya que supone una gran amenaza ecosistémica. Se deben aumentar los esfuerzos en recogerlas, y también debería servir para evaluar el uso que le damos a los plásticos en todos los sectores, incluyendo el de la construcción. Y es que ya no estamos hablando de los efectos devastadores de los microplásticos, sino como apunta el artículo al que hace referencia una noticia publicada recientemente, a los nanoplásticos.

Desde le diseño arquitectónico podemos hacer mucho por reducir la presencia de plásticos. Si quieres saber cómo, y qué alternativas tenemos, yo puedo ayudarte.

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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