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La arquitectura desempeña un papel crucial sobre la salud de las personas. Diversas decisiones de diseño urbano y edificatorio impactan en el medio ambiente (crecimiento y expansión poblacional y territorial,  cambio climático, deforestación…) con efectos intrínsecamente vinculados a nuestra propia salud. Las siguientes definiciones nos ayudan a entender esa relación:

  • One Health: La interdisciplinaridad entre la salud de las personas, el resto de seres vivos y el medio ambiente hacen que los indicadores convencionales de sostenibilidad medioambiental necesiten trascenderse, adoptando el enfoque ecosistémico de One Health.
  • Exposoma: La noción de que la sostenibilidad abarca más que el consumo de energía y las emisiones de CO2, al estar estrechamente vinculada a nuestra salud, nos lleva a concebir la arquitectura como parte del exposoma. Este último se refiere al conjunto de factores ambientales y exposiciones externas que afectan nuestro genoma y, por ende, a nuestra salud a lo largo de la vida. Este enfoque adquiere cada vez más importancia como un factor determinante de la salud.
  • Determinantes de salud: De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 24% de la mortalidad mundial se atribuye a enfermedades relacionadas con vectores ambientales. Además, los modelos actuales de determinantes de salud sugieren que el 80% de los determinantes se encuentran fuera del ámbito del sistema sanitario, de los cuales entre un 10 y un 25% dependerían de los entornos de vida. Por lo tanto, la planificación territorial y urbana, así como la construcción y el mantenimiento de edificaciones, juegan un papel crucial en la salud pública al dar forma directa al entorno físico de los espacios habitables, e influir indirectamente sobre factores socioeconómicos que permiten adoptar hábitos de vida saludables.

               

En las últimas décadas se han logrado importantes mejoras en la salud pública, pero están surgiendo nuevos desafíos, especialmente relativos a los asentamientos urbanos densos que albergan a la mayor parte de la población mundial. En este sentido, cada vez hay más publicaciones científicas (como por ejemplo «Synergies in Design and Health. The role of architects and urban health planners in tackling key contemporary public health challenges«)  que investigan el papel de los arquitectos y planificadores a la hora de contribuir a superar estos desafíos críticos de salud y proponer acciones estratégicas para la colaboración con el personal de salud pública.

La bioconstrucción tiene las respuestas del futuro

La Agenda 2030, que establece objetivos para el desarrollo sostenible, enfatiza en su apartado 3 la necesidad de «garantizar vidas saludables y promover el bienestar de las personas de todas las edades». Por lo tanto, la reducción del consumo energético, junto con la mejora del bienestar humano, se posicionan como los pilares fundamentales para abordar los desafíos venideros en el ámbito de la construcción. La bioarquitectura surge como la respuesta arquitectónica innovadora que va más allá de los beneficios sociales; no solo asegura que la inversión contribuye a la conservación del medio ambiente, sino que también sustenta beneficios directos sobre la salud humana.

Los retos que debe afrontar el sector de la bioconstrucción son:

  • Sinergias intersectoriales: Existe una necesidad urgente de reconocer los beneficios de la colaboración y la fertilización cruzada entre la salud pública y la fuerza laboral de planificación desde el nivel local hasta el global. Es necesario mejorar las sinergias entre la arquitectura y el personal de salud pública para apoyar la mejora de la salud de la población y abordar desafíos clave. Por eso desde Arquitectura Sana colaboramos en espacios de trabajo multidisciplinar con investigadores y especialistas en salud médica y epidemiológica.
    • ISGlobal: Hace tiempo que impulsamos sinergias con este centro de investigación para vehicular las conclusiones de sus publicaciones a la práctica profesional del sector de la arquitectura
    • Sociedad Catalana de Arquitectura y Salud: desde hace un tiempo impulso la creación de próxima Sociedad Catalana de Arquitectura y Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña y Baleares. La finalidad de esta Sociedad precisamente es estrechar esas relaciones entre la arquitectura y el mundo sanitario para mejorar la calidad de vida de las personas. En los próximos meses tengo previsto reunirme con la Sociedad Catalana de Pediatría, Endocrinología y Nutrición y Obstetricia y Ginecología. Pueden surgir impulsos conjuntos para visibilizar la relación que hay entre la aparición de algunas enfermedades y la calidad ambiental de los edificios.
    • Sociedad Catalana de Salud Ambiental – SOCSA También compartimos muchas sinergias con este colectivo médico, ya que defendemos que muchas enfermedades no transmisibles tienen su origen en exposiciones ambientales, que podemos controlar y reducir. Desde este punto de vista, el diseño arquitectónico cobra mucha importancia.

 

  • Formación: En los planes de estudios de arquitectura se dedica un espacio limitado a la salud. Es muy importante que todos estos aspectos empiecen a integrarse. Por eso colaboro en másters y posgrados específicos de la UPC, Ramon Llull… además de dirigir el posgrado de Arquitectura Saludable y Bioconstrucción de l’Escola Sert, y de ser tutora del Máster en Biología del
    Hábitat del IEB. También hago formaciones a medida para empresas o colectivos. Si quieres tener más info, contáctame!

 

 

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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