Productos antimicrobianos
Los antimicrobianos son sustancias químicas que se agregan a determinados productos para matar o inhibir el crecimiento de microbios. También se les llama antibacterianos o biocidas.
Los usos de los antimicrobianos incluyen productos de limpieza y cuidado personal, ropa y otros textiles, materiales de construcción y superficies de alto contacto. También se encuentran habitualmente en contenedores de almacenamiento de alimentos, utensilios de cocina, útiles escolares, colchonetas para hacer ejercicio, productos electrónicos…
En el sector de la construcción, los productos antimicrobianos son utilizados para prevenir el crecimiento de bacterias, hongos y otros microorganismos que pueden deteriorar los materiales o afectar la salud de los ocupantes. Las sustancias más habituales que consiguen estos objetivos son los compuestos aromáticos halogenados, nanoplata y los compuestos de amonio cuaternario (QAC).
Los Compuestos de Amonio Cuaternario
Los compuestos de amonio cuaternario (QAC) son sales orgánicas que contienen un átomo de nitrógeno central unido a cuatro grupos alquilo o arilo. Se utilizan por sus propiedades antimicrobianas, como bactericidas y fungicidas. Algunos ejemplos comunes incluyen:
- Cloruro de benzalconio: Utilizado en desinfectantes y productos de limpieza.
- Cloruro de dodecilbenceno: Empleado en detergentes y desinfectantes industriales.
- Cloruro de cetilpiridinio: Presente en productos de cuidado oral y desinfectantes.
- Aplicaciones en Construcción:
- Tratamiento de superficies: Se usan para tratar y proteger superficies de materiales de construcción contra hongos y bacterias.
- Desinfectantes: En procesos de limpieza y desinfección de equipos y áreas de trabajo.
- Tratamientos de madera: Para evitar el crecimiento de hongos y bacterias en madera y otros materiales porosos.
El COVID-19
La amenaza para la salud pública que plantea la COVID-19 generó una importante demanda de productos antimicrobianos. Los antimicrobianos desempeñan un papel valioso como conservantes en una variedad de productos. Sin embargo, cada vez se pide más a los fabricantes que incorporen antimicrobianos en una gama más amplia de productos por un supuesto beneficio para la salud pública. Desafortunadamente, aparte de estudios limitados sobre el cobre, ningún producto de construcción con antimicrobianos añadidos ha demostrado que reduzca las infecciones en la población humana. Lo que sí está demostrado es que pueden dañar la salud humana y el medio ambiente.
Los estudios realizados antes y después del inicio de la pandemia indican una mayor exposición humana a los QAC. Las emisiones ambientales de estas sustancias químicas también han aumentado. La información emergente sobre los impactos adversos de los QAC en el medio ambiente y la salud humana está motivando una reconsideración de los riesgos y beneficios a lo largo del ciclo de vida de su producción, uso y eliminación.
Grado de exposición
Cuando los productos que contienen antimicrobianos se lavan y esos químicos viajan por el desagüe, pueden liberarse en los ambientes acuáticos. Una vez en el medio ambiente, la mayoría son tóxicos para la biodiversidad en general (animales, plantas) y algunos se bioacumulan en las redes alimentarias marinas. Además, muchos antimicrobianos persisten en los lodos del tratamiento de aguas residuales que luego pueden aplicarse al suelo agrícola.
La exposición puede ocurrir por inhalación, contacto con la piel e ingestión de polvo contaminado. Los bebés, que son especialmente vulnerables a los tóxicos, están expuestos en el útero por exposición materna y posteriormente durante la lactancia. Por poner un ejemplo, se ha encontrado triclosán en tres cuartas partes de la población estadounidense y en casi todas las muestras de leche materna analizadas. Investigaciones recientes han identificado más de una docena de QAC en sangre humana.
Resultados del estudio de investigación Quaternary Ammonium Compounds: A Chemical Class of Emerging Concern
Publicado recientemente en la revista ACS Publicactions, presenta una revisión crítica de la literatura y la perspectiva científica desarrollada por un equipo multidisciplinario y multiinstitucional de organizaciones académicas y gubernamentales. La revisión evalúa la información actualmente disponible sobre el perfil ecológico y de salud humana de los QAC e identifica múltiples áreas de posible preocupación.
Aunque en concentraciones bajas aparentemente no son nocivos, su efectos a gran escala incluyen los siguientes efectos ecológicos y sobre la salud humana:
- Toxicidad aguda y crónica para organismos acuáticos susceptibles, con concentraciones de algunos QAC acercándose a niveles preocupantes.
- Efectos dérmicos, respiratorios y digestivos
- Toxicidad para el desarrollo y la reproducción, alteración de la función metabólica, como la homeostasis de los lípidos, y deterioro de la función mitocondrial.
- Resistencia antimicrobiana, generando bacterias resistentes que alteran el equilibrio ambiental, dañando bacterias y hongos beneficiosos

Diversas normativas de la UE y la FDA establecen límites de exposición a estos compuestos.
- Por ejemplo, el triclosán que antes estaba muy presente en pastas de dientes, puede alterar el funcionamiento hormonal y está asociado con efectos sobre el desarrollo y la reproducción, y con sensibilidad a los alérgenos. En septiembre de 2016, la FDA suspendió el uso de triclosán, triclocarbán y muchos otros antimicrobianos en jabones de manos y geles de baño. Sin embargo, los sustitutos fueron otros antimicrobianos preocupantes, como los QAC, cuyo uso está aumentando.
- Los QAC están asociados con asma, irritación de la piel y efectos adversos respiratorios, del sistema nervioso, inmunológicos, reproductivos y del desarrollo.
- Muchos antimicrobianos están asociados con la resistencia a los antibióticos. Los antimicrobianos pueden tener efectos adversos sobre los microorganismos beneficiosos y otros seres vivos que no queremos “matar”.
El uso actual de gran volumen de antimicrobianos está provocando una contaminación generalizada del medio ambiente y la vida silvestre. La evaluación de los riesgos que plantean los QAC se ve obstaculizada por su amplia diversidad estructural y la falta de datos cuantitativos sobre la exposición y la toxicidad de la mayoría de estos compuestos. Esta revisión identifica importantes lagunas de datos y proporciona recomendaciones de investigación y políticas para preservar la utilidad de las sustancias químicas QAC y al mismo tiempo buscar limitar los efectos adversos para el medio ambiente y la salud humana.
