Uso de los morteros
Los morteros se han utilizado desde hace milenios en la arquitectura para revestir paredes, techos y muros con capas homogéneas y continuas de distintos materiales. El enfoscado es la capa de mortero empleada para revestir una pared o un muro. Por encima suele venir una capa de revoco como acabado. En general, todo ese grosos de mortero pueden mejorar las propiedades de la base sobre la que se colocan, y también permiten mejorar su aspecto. Cumplen grandes funciones, entre las que se encuentran:
- Protección de los muros, prolongando la vida útil de las estructuras y reduciendo su mantenimiento.

- Aumento del aislamiento térmico, ya que incorporan masa que reduce las pérdidas de calor.
- Aportación de inercia: suelen tener un alto calor específico y capacidad de acumulación de calor, proporcionando inercia térmica.
- Mejora estética: ocultan las posibles imperfecciones de paredes y muros, proporcionando un acabado uniforme y agradable. Pueden embellecer ofreciendo distintas texturas y colores para adaptarse a diversas preferencias de diseño.
Los nuevos morteros
En el último siglo han ido apareciendo morteros cada vez más aditivados con sustancias sintéticas, que si bien es cierto mejoran algunas de sus prestaciones mecánicas y facilitan la puesta en obra, pierden otras propiedades, como la capacidad higroscópica o el vertido de sustancias químicas al ambiente interior.
Ventajas de los morteros de arcilla
De todos los morteros naturales que se pueden trabajar hoy en día, me gustan especialmente por sus grandes propiedades los revocos de arcilla. Ofrecen una serie de ventajas que los hacen únicos :
- Regulación del humedad interior: La arcilla tiene una gran capacidad higroscópica: puede absorber y liberar humedad contribuyendo naturalmente a la regulación del ambiente interior. Esta característica ayuda a mejorar la sensación en los espacios interiores, especialmente en áreas con cambios de temperatura y humedad significativos.

- Propiedades térmicas: Los revestimientos de arcilla tienen buenas propiedades de aislamiento térmico, y a la vez tienen acumulación de calor, lo que ayuda a mantener una temperatura interior estable, aportando enormemente a la eficiencia energética puede contribuir a la eficiencia energética de los edificios.
- Absorción de olores y contaminantes: La arcilla tiene la capacidad de absorber ciertos contaminantes y también olores presentes en el aire interior, así que ayuda activamente a mejorar la calidad del aire en los espacios habitados.
- Versatilidad y estética: Tiene un acabado muy natural y cálido. Están disponibles en variedad de colores y texturas. Y si quieres alguna formulación específica, se puede hacer añadiendo minerales y áridos a la mezcla.

- Durabilidad: Su posible enemigo es el agua física (no en vapor). Por lo tanto, si el diseño ya evita su contacto con el agua, su durabilidad está bien asegurada.
- Resistencia al fuego: La arcilla es un material naturalmente incombustible. Por lo tanto, estos revocos proporcionan una capa protectora al fuego a las superficies interiores sin necesitar retardantes de llama o sustancias químicas ignifugantes.
- Sostenibilidad: La arcilla es un material natural, renovable y biodegradable… es tierra! En los últimos años han aparecido empresas que fabrican revocos ya formulados, para que sólo se tengan que mezclar con agua en obra. Esa formulación es una mezcla de arcillas y áridos seleccionados. No hay combustión y su manipulación es mínima, así que la huella de carbono es prácticamente nula. E incluso hay otras opciones, como son usar la tierra de la propia cimentación y aditivarla con los ingredientes que pueda necesitar para crear la propia arcilla en obra.
- Puesta en obra: Lo bueno de este material es que, con un acompañamiento técnico, puede ser instalado por los usuarios finales del edificio, haciendo que participen de manera activa en la obra y que se aproximen a la arquitectura, al edificio y a su propio espacio con más cariño y comprensión.

Es cierto que todo en este mundo tiene sus contras. Pero en el caso de la arcilla verás que se suplen con conocer bien la naturaleza del material y un buen diseño:
- Contracción: la arcilla puede contraerse con el secado, lo que puede facilitar la aparición de fisuras. ¿Cómo evitarlo? Con una aportación de agua justa en su formulación y una correcta puesta en obra.
- Se deshace con el agua: como he comentado antes, quizás no es la solución óptima para zonas donde pueda llegar el agua por salpicadura, como pueden ser baños o cocinas. Tampoco será el mejor revoco en zonas exteriores, o aportará problemas si aparecen entradas de agua por filtración o capilaridad (visibilizando la necesidad de tener que repararlas). Si usamos la arcilla conformo a su naturaleza, es una solución óptima!
- Puesta en obra: al no tener aditivos como colas, secantes o hidrofugantes, hace que su puesta en obra deba ser relativamente exigente para garantizar su durabilidad. Es importante que la base esté húmeda, y trabajar en grosores de capa adecuados al agarre mecánico que permite la base. También se debe curar bien su secado. Todos estos aspectos hacen que necesite de una mano de obra formada o como mínimo sensibilizada con el material que están utilizando.
Para mi es un gran recurso que siempre intento introducir en mis obras, y los resultados siempre son formidables. ¿Tú también te animas?


