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¿Qué son los compuestos persistentes bioacumulativos?

Los tóxicos persistentes bioacumulativos (Persistent Bioaccumulative Toxicants PBTs)  son productos químicos que suponen un grave peligro para los ecosistemas y para nuestra propia salud, debido a varios motivos:

  • Toxicidad: son tóxicos para la salud humana y el medio ambiente
  • Persistencia: no se eliminan de la cadena trófica y pueden durar casi eternamente. Una vez emitidos, tienen potencial para trasportarse a larga distancia a través de la atmósfera, el aire y el agua. Por lo tanto, pueden depositarse lejos de donde fueron originados.
  • Bioacumulativos: entran a formar parte de los seres vivos a través del aire, tierra, agua o comida. Se depositan en los tejidos adiposos, aumentado su concentración a medida que se sube en la cadena trófica. Esa naturaleza bioacumulativa hace que se encuentre en altos niveles en la vida salvaje. Pero atención: los humanos estamos arriba de la pirámide! Eso significa que cada generación estamos más expuestos a estos productos químicos desde el momento en que nacemos, ya que una de las pocas vías de eliminación de estos químicos es a través del embarazo y la lactancia, pasando estos tóxicos a nuestros bebés. Es dramático, sí…

Muchos PBTs son conocidos carcinógenos, mutágenos y disruptores endocrinos, pero aún así seguimos utilizándolos en múltiples sectores: alimentación, cosmética… y también en la construcción.  En nuestro sector necesitan especialmente ser revisados bajo la mirada de la circularidad, ya que si estas sustancias están presentes en un producto, no se debería reciclar o reutilizar. Y el problema es que ahora mismo pueden estar en todas partes: pavimentos, revestimientos, mobiliario…

Existen muchos materiales que tienen estos ingredientes en mayor o menos medida. Pero hoy te quiero hablar de uno de ellos: el PVC.

¿Qué es el PVC?

El PVC (cloruro de polivinilo) es el polímero plástico más usado. Se trata de un material derivado de la industria peotroquímica, y el sector de la construcción es responsable de más del 75% de su consumo. La fabricación, uso y residuo de este material tan flexible y versátil representa una gran contaminación química que provoca efectos adversos en la salud humana.

 

El PVC lo podemos encontrar en pavimentos, falsos techos, alfombras, tuberías y conductos, mobiliario, carpinterías, acabados superficiales (vinilos), cableado eléctrico… Pero el hecho de que esté ampliamente extendido como subproducto o material de construcción no hace que sea inocuo.

Algunos de sus principales perjuicios son:

  • Flexibilidad a través de ftalatos: Para hacerlo flexible, necesita aditivos que lo reblandezcan, tales como ftalatos. Los ftalatos son compuestos semipersistenets que también actúan como disruptores endocrinos. Pueden generar problemas respiratorios, obesidad, resistencia a la insulina y tienen efectos adversos sobre la reproducción.
  • Emisión de dioxinas: Su producción, combustión y reciclajes produce dioxinas, que son uno de los carcinógenos más potentes conocidos, además de ser disruptoras endocrinas. Son unas de las pocas sustancias que están etiquetadas para ser eiliminadas por la “Stockholm Convention on Persistant Organic pollutants (POPs)”. La vinculación que tiene el PVC con las emisiones de dioxinas lo pone en uno de los peores materiales por sus impactos sobre la salud humana y los ecosistemas.
  • Metales pesados: el PVC también necesita estabilizadores, que muchas veces son metales pesados: mercurio, plomo y cadmio. Estos metales bioacumulativos pueden liberarse al ambiente en cualquier fase de vida del producto, desde su extracción a fase de residuo, pasando por el uso. El plomo y el mercurio son neurotóxicos. Se está reduciendo su uso, pero todavía está presente en el parque edificado. El cadmio también es un conocido cancerígeno que afecta a riñones y pulmones.

 

Podéis pensar que soy una exagerada, pero no soy la única. Recientes iniciativas europeas llaman a limitar y evitar estos productos. Estas dos directivas europeas ponen en jaque el PVC:

Que quede claro que no soy una hater del PVC porque sí. Lo que sí tengo claro es que, si sabemos estas consecuencias, la industria ya debe ponerse las pilas para reformular y cambiar tanto su proceso de fabricación como su aditivación. Debemos transicionar para tener productos más seguros, estables y con menos riesgo.

Y los técnicos y usuarios podemos exigir más información sobre cómo están fabricados, y con qué, los materiales de construcción. También existen múltiples opciones y productos alternativos; yo puedo ayudarte a encontrarlos!

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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