¿Qué es el radón?
El radón es un gas radiactivo natural que se forma en la corteza terrestre por la descomposición del uranio presente en rocas y suelos. Al ser incoloro e inodoro, el radón puede acumularse sin ser detectado, especialmente en espacios cerrados como sótanos y viviendas poco ventiladas, donde se infiltra desde el subsuelo.
¿Por qué evitarlo?
Al ser inhalado, sus partículas radiactivas pueden quedar atrapadas en los pulmones, liberando radiación que daña el tejido pulmonar u otros órganos. La exposición prolongada al radón es la principal causa de cáncer de pulmón en personas no fumadoras y la segunda causa entre fumadores, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Su regulación actual es segura?
La reciente actualización del Código Técnico de la Edificación (CTE) en España incluyó el radón en un nuevo Documento Básico (DB HS6), dando respuesta a la Directiva Europea de proteger a la población frente a este riesgo por sus evidentes efectos en la salud. Este nuevo DB mapea todos los municipios españoles y establece distintas actuaciones: forjados ventilados, barreras a base de membranas o despresurización del terreno por medios mecánicos.

Todos estos sistemas tienen sus pros y contras, que deben ser considerados a la hora de ser elegidos. También son efectivos si tienen una buena puesta en obra y un correcto mantenimiento. Si no, pueden ser totalmente inútiles.
Pero lo que quiero resaltar es que el límite máximo de radón establecido en el CTE (300 Bq/m³) no se alinea con la recomendación de la OMS, que aconseja un nivel límite de 100 Bq/m³. La OMS argumenta que un límite inferior reduce de manera significativa el riesgo de cáncer de pulmón. La adopción de 300 Bq/m³ en el CTE sigue el umbral máximo permitido por la Unión Europea, pero no es suficientemente precautorio para proteger adecuadamente la salud pública, ya que no minimiza el riesgo.
¿Existe un valor límite admisible ante la radioactividad? No. Por lo tanto, contra más bajo sea el valor, mucho mejor.
¿Qué puedo hacer para reducir la exposición?
Te propongo diversas estrategias:
- Medir. La primera y más importante. Existen diferentes protocolos. Yo puedo ayudarte a elegir el más adecuado en cada caso.
- Aumentar la ventilación tanto de manera natural, abriendo puertas y ventanas permitiendo ventilación cruzada, como instalando sistemas de ventilación mecánica que renuevan el aire interior.
- Sellar grietas y fisuras en suelos y paredes, especialmente en sótanos y plantas bajas, ayudando a limitar la entrada de radón desde el suelo. Es útil también revisar juntas y conexiones de tuberías y cables empotrados, así como cámaras o trasdosados.
- Instalar un sistema de despresurización subterránea: Este método consiste en colocar una tubería perforada debajo del suelo de la vivienda (o en el espacio bajo la losa de cimentación), conectada a un ventilador que expulsa el radón al exterior antes de que ingrese al interior. Es un sistema que puede tener muchos «peros» en función del entorno, pero puede ser una estrategia válida según el caso.
- Barreras impermeables que impiden el paso del radón desde todos los puntos de contacto del edificio con el terreno. Hay que tener especial atención en los encuentros de sistemas de instalaciones!
- Instalar un extractor de radón: Este sistema, que suele instalarse en el sótano, aspira el aire cargado de radón desde debajo de la losa de la vivienda y lo expulsa al exterior, antes de que el gas entre en el espacio habitable. Requiere de un funcionamiento constante, así que para mi realmente no es válido, pero podrían darse casos donde se dificulten otras acciones y esta se pudiera considerar.
