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Hace unas semanas recibí una consulta sobre qué aislamiento colocar en una cubierta de madera, aprovechando que se tenía que hacer un refuerzo estructural. Esto me llevó a una serie de consultas que fueron algo más allá del mero hecho de elegir un aislamiento. He pensado que ponerlo en común puede ayudarte a elegir aislamientos.

Por qué usar aislamientos térmicos naturales

Por favor, no más PUR!

Usar aislamientos térmicos naturales es una opción mucho más sostenible y saludable en comparación con los aislantes sintéticos como el poliuretano o el poliestireno. Los aislamientos naturales provienen de materiales renovables y biodegradables, lo que reduce significativamente su impacto ambiental. Además, durante su fabricación se generan menos emisiones contaminantes y consumen menos energía.

Por otro lado, los aislamientos sintéticos suelen contener aditivos que son conocidos tóxicos (soy pesada con el tema, pero es así de claro), como plastificantes y retardantes de llama, que liberan compuestos volátiles y/o persistentes dañinos para la salud, tanto durante su producción como en su vida útil. Estos productos pueden afectar la calidad ambiental interior, provocar irritaciones respiratorias y alergias. A largo plazo, su impacto en la salud humana y en el medio ambiente es preocupante, ya que no son biodegradables y generan residuos difíciles de gestionar. Ya existen certificaciones de circularidad que los definen como materiales peligrosos!

En cambio, los aislamientos naturales no solo evitan estos riesgos, sino que también permiten una mayor difusión al vapor de agua, contribuyendo a una mejor regulación de la humedad y creando ambientes más saludables para las personas.

Tipos de aislamientos térmicos naturales

Fibra de madera, corcho, lana mineral, la lana de oveja, algodón reciclado,  vidrio celular, celulosa, fibras de lino o cáñamo

Aunque existen otras muchas posibilidades!! Sólo tienes que mirar a tu alrededor… Por ejemplo, el uso como aislante térmico de las plantas de posidonia en las Baleares, que además facilitan el uso de un residuo. Pero atención a los que estéis visualizando exportación o un nuevo material globalizado… eso sólo tiene sentido allí!  Sería absurdo ponernos a fabricar posidonia para transportarla a otro lugar!

Esta idea nos debe hacer despertar el ingenio y investigar en nuestro entorno qué aislamientos podríamos utilizar, como por ejemplo la cascarilla de arroz en lugares cercanos a plantaciones arroceras, u otros muchos ejemplos que podemos observar. Hay muchas soluciones delante de nuestros ojos que pueden favorecer una economía y recursos realmente circulares!!

Qué tener en cuenta

Vale, voy al grano. Tenemos unos aislamientos térmicos naturales más estandarizados. Te doy algunos consejos que puedes considerar a la hora de mejorar las condiciones de una cubierta inclinada:

  • Si el aislamiento se puede mojar o no. Para mi es importante saber si la naturaleza del material permite que se pueda mojar, o si lo consigue a través de la química. Eso afectará a tu investigación en el material, y también a la sección constructiva y a la posición del aislamiento.
  • Se deben conocer los límites de la naturaleza de cada material: fuego, agua, resistencia mecánica… Si el material va más allá de su naturaleza, se debe averiguar cómo lo consigue y tomar decisiones sobre si vale la pena usar tanto «tuneo».
  • Declaración de ingredientes que lo componen, especialmente los aditivos que mejoran sus prestaciones a la humedad (pueden contener biocidas) o mejoran su reacción al fuego (con aditivos retardantes de llama). Mi segundo nombre es Enola Holmes!!
  • Conviene llevar el aislamiento térmico a la cara exterior, siempre que sea posible, para que la inercia quede en el interior de la cubierta.
  • A veces puede ser necesario utilizar membranas de regulación de vapor de agua. Estas siempre irán en la cara caliente. Hay que poner mucha atención en la correcta colocación de estos elementos para garantizar una buena regulación de la humedad. Se debe analizar si la difusión de agua va de fuera a dentro o de dentro a fuera para poder elegir el aislamiento correcto en su lugar adecuado, evitando condensaciones indeseadas.
  • Propiedades físicas del aislamiento. No sólo se debe conocer la conductividad térmica del material aislante. Ya que actuamos en la envolvente, se debe averiguar su capacidad de aislamiento acústico y también su capacidad de acumulación de calor. Contra más datos de la física de la construcción tengamos, mejor.
  • Muchas veces los paneles flexibles son buenos en rehabilitación ya que permiten el relleno de cabios. Pero atención, los paneles flexibles de fibras vegetales no suelen trabajar si se humedecen, por lo tanto hay que garantizar una correcta estanqueidad de la cubierta, evitando tanto la filtración como la condensación.
  • Estanqueidad por geometría. En una cubierta inclinada no hace falta utilizar láminas bituminosas o plásticas para evitar la entrada de agua. La propia geometría de la cubierta, con las tejas bien colocadas, ya debe garantizar esa estanqueidad. Y eso sí, las tejas siempre agarradas mecánicamente a la estructura y con mortero. Nada de espuma de poliuretano 🙂 !!
  • Siempre recomiendo hacer un doble rastrelado que permita la ventilación bajo las tejas. Este hecho aporta una ventilación muy buena de cara al verano.

Espero que estos consejos te ayuden a introducir materiales naturales en tus proyectos. Y recuerda… a veces echamos la culpa al material, cuando el detalle constructivo el que no funciona!!

Cómo puedo ayudarte?

Existen muchas maneras en las que podamos colaborar, puedo crear un asesoramiento o formación a medida.

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