Deficiencias en ventilación
La pandemia de la COVID-19 puso de manifiesto las grandes deficiencias de ventilación que tiene el parque edificado. La situación de urgencia hizo que tuviéramos que recurrir a medidas inmediatas, como la reducción de la ocupación, el uso de mascarillas en los espacios interiores…. Al pasar la emergencia, podría haber perdurado la necesidad de mejorar los criterios de salud del parque edificado, pero no ha sido así. Creo que hemos dejado perder la posibilidad de usar la arquitectura para amortiguar riesgos de salud.
La creación de espacios que priorizan atributos saludables (mediante la circulación del flujo de aire, el diseño espacial, elementos biofílicos, la luz natural, la selección de los materiales de construcción adecuados, la reducción de exposición a radiaciones…) puede constituir en sí misma una arquitectura para la curación, tanto de vectores transmisibles (como las infecciones) como de otros vectores de enfermedad no transmisibles.
Visión histórica del higienismo en la arquitectura y planificación urbana
El uso de la arquitectura como herramienta de salud pública no es nuevo. Todas las culturas arquitectónicas florecientes cuentan con diseños que priorizan la salubridad. En nuestra propia cultura arquitectónica, los romanos siguieron la estela clásica de ciudades con calles longitudinales que aportaban iluminación y ventilación a las viviendas, así como recorridos específicos para el paso de agua limpia.
Sin ir tan lejos, en el siglo XIX, tras los efectos producidos por la densidad de población post revolución industrial, ciudades como Londres, Paris, Lisboa, Barcelona o Nueva York implementaron reformas habitacionales y urbanas para mejorar las condiciones de vida de las viviendas.
En París, el barón Haussmann rediseñó la ciudad para hacerla más saludable, aprobando leyes de zonificación que protegían la luz y el aire en el entorno edificado y construyendo nuevos sistemas de agua y alcantarillado. Casi al mismo tiempo, Londres y Nueva York construyeron enormes proyectos de obras públicas para proporcionar agua potable. L’eixample de Cerdà o la Lisboa del Marqués de Pombal también recurren a estrategias de esponjamiento y alcantarillado.
En general, a nivel urbanístico se trabajó en la reducción de la densidad edificatoria y el diseño de amplias calles y avenidas. A nivel edificatorio, se optimizó la llegada de luz, aire y naturaleza a los espacios interiores. Y a nivel de infraestructuras, se diseñó un sistema de alcantarillado que garantizaba una correcta separación entre agua limpia y residual.
Situación actual: ¿vuelve el higienismo?
La situación pandémica que hemos vivido recientemente parece que debiera volver a posicionar la arquitectura como herramienta para mejorar diversos vectores de enfermedad. Y es que tanto la teoría como la intuición nos dicen que el entorno construido puede y debe ser motor de salud y el bienestar.
De cara al futuro, estas cuestiones se vuelen incluso más fundamentales. El cambio climático es en sí mismo un factor de riesgo para la salud pública. Veamos algunas relaciones y sus causas:
- La zoonosis (fibre amarilla, Zika…) Diversos estudios muestran que a medida que aumentan las temperaturas mundiales, hasta mil millones de personas podrían estar expuestas a mosquitos portadores de enfermedades hacia finales de siglo debido al calentamiento global. “A Billion People Will Be Newly Exposed to Diseases like Dengue Fever as World Temperatures Rise,” ScienceDaily. Y es que cada vez hay más datos de que aumentan las enfermedades transmitidas por mosquitos en todo el mundo.
- los efectos de las olas de calor o de efectos meteorológicos aumentan, especialmente en zonas urbanas.
- la limitación de acceso a recursos energéticos o al agua potable puede ser un problema que afecte a millones de personas, provocando migraciones derivadas del cambio climático.
- Efectos en la biodiversidad: El cambio climático también está entrelazado con la construcción y la biodiversidad de un ecosistema. Cuando se invade un ecosistema para aumentar construcciones, se liberan grandes emisiones de gases de efecto invernadero. Los árboles y las plantas almacenan carbono en sus tejidos, lo que hace aún más importante protegerlos. Las nuevas construcciones también afectan la vida silvestre de un lugar. Las personas que viven en un pueblo o ciudad dependen del hábitat local para obtener alimentos y medicinas. Según los especialistas en enfermedades infecciosas, la rápida caza, cría y venta al por menor de vida silvestre para alimentar a los crecientes centros de población aumentan el riesgo de enfermedad zoonótica.
Los efectos del cambio climático se suman al hecho de que muchas ciudades están creciendo. En los países en desarrollo, se prevé que los asentamientos ilegales aumenten. En estos barrios marginales crecerán las infraviviendas insalubres, siendo un óptimo caldo de cultivo para patógenos. De alguna manera, estos nuevos centros de población compartirán características con ciudades del pasado, que condujeron a la transmisión de enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea, la tuberculosis o la hepatitis A.
La globalización, con sus viajes aéreos, amplifica la intensidad y frecuencia de posibles brotes de enfermedades en los próximos años. Por lo tanto, la reconexión de los campos de la planificación urbana y la arquitectura con la salud pública es esencial para enfrentar los complejos desafíos de salud global de hoy.
Y vale la pena recordar que las ciudades se materializan con edificios, y esos edificios deben ser seguros y saludables. Según la OMS, más de 4,3 Millones de personas mueren cada año por exposición a contaminantes del aire doméstico.
Es necesario un trabajo multidisciplinar
Debemos aprender del pasado y dar respuesta al presente. Urbanistas, planificadores, formuladores de políticas y arquitectos desempeñamos un papel importante en la configuración del desarrollo de las ciudades, particularmente en el mundo en desarrollo, y en la dirección del diseño de entornos construidos para regular las enfermedades, no sólo físicas sino también psicosociales y cognitivas. La mirada multidisciplinar brinda una perspectiva única sobre los riesgos de salud emergentes y el desarrollo de estrategias para mitigar el riesgo y proteger a la población.
Un diseño urbano que integra la biodiversidad a través de estrategias de nature based solutions, la bioclimática, la accesibilidad cognitiva y que sustenta los roles de cuidados de los ciudadanos también reduce el crimen, mejora la calidad del vida de las personas que necesitan atención, promueve una movilidad activa, mejora la calidad del aire…
Estoy muy satisfecha de haber paticipado en el Plan Interdepartamental de Salud Pública (PINSAP) de la Generalitat de Catalunya, donde elaboramos el documento de consenso «Criteris generals per un habitatge i urbanisme saludable. Document de consens». Lo que me sabe mal es que el documentó se presentó en el 2018 y desde entonces no ha habido avances. Creo que es momento de volver a impulsar la arquitectura como determinante de salud dentro del Departament de Salut Pública de la Generalitat de Catalunya. La visión debe ser multitransversal, aunando administración, centros de investigación y profesionales de distintos ámbitos. Yo voy a seguir impulsando que esto suceda!
